Contaminación y alergias

A mayor contaminación, mayor número de alergias

¿Te has parado a pensar por qué cada vez hay más personas alérgicas? ¿Puede ser el polen el único causante? ¿Qué papel juega la contaminación ambiental en este incremento? Un papel trascendental: la polución en las ciudades dispara la posibilidad de padecer alergias. Y, a mayor contaminación,  mayor número de alergias.

El periodista de Eltiempo.es -@eltiempoes-, Javier Vegas, publicaba recientemente un interesante artículo en el que analizaba la relación entre contaminación y aumento de las alergias. En su opinión, la alergia en otoño es más común de lo que pensamos -la relacionamos de manera innata con la primavera- y es que hay que tener en cuenta que el polen no es el único responsable. Estudios recientes han llegado a la conclusión de la existencia real de una relación entre calentamiento global, sequía y contaminación y el aumento de las posibilidades de padecer alergias.

Las ciudades sufren cada vez una mayor contaminación, puesto que las partículas de emisión diésel pueden provocar la llegada de esas diminutas porciones a las vías respiratorias al entrar en contacto con los granos de polen.

Javier Vegas explica que unos niveles de alérgeno que por sí solos no tienen por qué provocar alergias, cuando se combinan con las partículas diésel que proceden de la combustión de los vehículos, sí la producen. Por tanto, tenemos que prestar una atención especial y un gran cuidado los días en que hay mayores partículas contaminantes en la ciudad. Este vínculo se debe a que tanto las emisiones de los vehículos como los agentes alérgenos están presentes en el aire y pueden interactuar fácilmente entre ellas.

«Niveles de alérgenos que por sí solos no tienen por qué provocar alergias, cuando se combinan con las partículas diésel que proceden de la combustión de los vehículos, sí la producen.»

Varios experimentos con ratones permitieron llegar a esta conclusión. Se les hizo inhalar soja y partículas diésel y comprobaron que cuando solo administraban soja no se detectaban síntomas de asma de tipo alérgica hasta que no se llegaba a los 5 mg/ml de soja. Sin embargo, cuando se combinaba con partículas diésel bastaba con utilizar solo 3 mg/ml para dar lugar a una reacción asmática.

En la actualidad se ha incrementado notablemente en las urbes el parque automovilístico, unido a la actividad de las nuevas industrias, lo que conlleva un aumento de las alergias.

El presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Antonio Valero, ha declarado recientemente que hay una relación directa entre contaminación en las ciudades y las posibilidades de padecer alergias. Si bien no existen demasiados estudios científicos que avalen esta teoría, Valero explica que el polen en zonas de contaminación mayor, como las ciudades, “expresa mayor cantidad de proteínas que son descritas como alergénicas”.

La temida influencia del cambio climático

Concretamente las partículas de emisión diésel pueden ocasionar, en contacto con los granos de polen, el desgrane de la planta, facilitando la llegada de estas partículas a las vías respiratorias. El cambio climático también afecta al calendario polínico de las plantas, ya que avanza o alarga el período de polinización.

El consejo que nos da el presidente de la SEAIC es claro y contundente: la importancia del diagnóstico precoz, el uso de un fármaco adecuado y usar gafas de sol para así protegerse de los granos de polen. En cuanto a las horas en las que debemos evitar los paseos y la ventilación de los domicilios por ser el tramo horario en el que el aire contiene más partículas se sitúan entre las 7 y las 10 de la mañana.

¿Qué papel juega en estos síntomas que sufre el cuerpo humano el cambio climático? Los efectos de este cambio son más que evidentes. Las altas temperaturas que alargan los periodos de polinización provocan rinitis en cualquier época del año, por lo que ya no hablamos de estacionalización. Dejamos así atrás la creencia errónea de la que la rinitis es cosa de la primavera. El periodo primaveral es cada año más cálido y lleva a períodos de polinización más largos e intensos.

«Se ha incrementado en la actualidad notablemente el parque automovilístico en las urbes, lo que unido a la actividad de las nuevas industrias, conlleva un aumento de las alergias.»

¿Pensabas que el evitar el contacto con el aire libre era la solución? Pues tampoco es así. En las áreas urbanas es donde la incidencia de la alergia es notablemente mayor. Y, encima, por lo general, cada vez se pasa menos tiempo al aire libre lo que añade un claro riesgo: el de que nuestro cuerpo no está acostumbrado a defenderse frente a los alérgenos.

De este modo, la conclusión a la que llegamos es que ni pasamos tiempo al aire libre en zonas limpias y, encima, cada vez estamos más tiempo dentro de las viviendas. Y ahí el gran error: no es la forma de protegerse al cien por cien, puesto que la calefacción, el aire acondicionado y las ventanas cerradas mantienen dentro concentraciones de polen que no son liberadas.

¿Qué somos demasiado escrupulosos con la limpieza? Pues debemos saber que un exceso de higiene no ayuda a nuestro sistema inmunitario porque lo debilitamos.

En definitiva, siempre se debe tener en cuenta que, además de otras posibles complicaciones que pueda tener la persona, hay un hecho demostrado: a mayor contaminación, mayor número de alergias.

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